MARIO DESBORDES: «LA CRISIS ECONÓMICA PUEDE REBROTAR EL ESTALLIDO SOCIAL Y CON MÁS FUERZA»

El presidente de RN hace un análisis social de la pandemia y advierte que se debe lograr un pacto social amplio para paliar las consecuencias graves que traerá la crisis económica. «Para mí que viví la crisis del 82, que sé lo que es tener un padre cesantes por meses, por años, de verdad tengo temor de lo que viene», asegura. Afirma además que no se puede detener el proceso constituyente y critica a quienes en su sector están intentando evitar un plebiscito.

“La crisis económica que se nos viene quizás es más grave que la del 82”, afirma el presidente de Renovación Nacional (RN), Mario Desbordes. Inmediatamente cuenta que se le “aprieta la guata” pensar en todo lo que se viene, porque, agrega, recuerda mucho de lo que vivió en 1982. Por esos días, Desbordes tenía 14 años y su padre quedó cesante por meses e incluso años. “Recuerdo a mi madre hacer esfuerzos sobrehumanos”, dice el diputado, aunque evita ahondar.

Asimismo, advierte que esta nueva normalidad y la propia crisis económica que se viene puede reavivar el estallido social. Pero, dice, ve al Presidente Piñera ocupándose de ese escenario. Su evaluación de la gestión del Gobierno, agrega, ha estado muy bien. “El Presidente está en lo que mejor sabe hacer: enfrentar crisis, conducir equipos en momentos difíciles”.

—Sin embargo, se aproxima una crisis económica dura, ¿cómo ve esta disyuntiva de paralizar las ciudades para resguardar la salud ante la pandemia y la economía?

—Es una disyuntiva tremenda. Nadie quisiera estar en los zapatos del Presidente. La crisis económica que se nos viene quizás es más grave que la del 82, es una crisis mundial que es inevitable y nos va a llevar a situaciones probablemente hasta de gente que pase hambre y eso es algo de lo que también hay que preocuparse con mucha fuerza hoy. No podemos soslayarlo. Todo el mundo reconoce que es probablemente la más grande desde la crisis del 29 del siglo pasado y, por lo tanto, el Presidente hace muy bien en preocuparse de eso.

—¿Cómo ha visto el rol del sector privado durante la pandemia, justamente para paliar esta crisis económica?

—En general ha habido una comprensión de parte del sector privado, de la profundidad de la crisis. Es una continuidad del buen rol que había tenido Alfonso Swett y ahora con Juan Sutil como presidente de la CPC, este aporte privado a solucionar la crisis, el llamado a mantener los puestos de trabajo, a colaborar y a preocuparse de los trabajadores. Son cosas muy positivas y nos preparan bien para lo que viene después de la crisis sanitaria. En el caso de los bancos, era necesaria la intervención del Banco Central y del Ejecutivo para coordinar, porque los bancos no se podían poner de acuerdo entre ellos porque o sino más de alguno los iba a acusar de colusión. Yo veo una buena reacción, espero que eso se traduzca finalmente en que las personas, las pequeñas y medianas empresas y también las grandes empresas tengan créditos flexibles, a bajas tasas para poder superar esta crisis económica que va a dejar a miles de personas cesantes. No sabemos si vamos a llegar a una cesantía del 10, del 15 o del 20%. Superando ya la cifra del 10 es la cesantía más alta en décadas. 

—¿Piensa que la oposición ha sido constructiva durante esta crisis?

—No hay una oposición, hay varias oposiciones, nunca han estado en condiciones de pararse como un bloque y claramente además los mismos partidos tienen una actitud distinta en el Senado o en la Cámara. La oposición, en general, ha estado al debe, sobre todo el Frente Amplio y sobre todo el ala más de izquierda de lo que fue la Nueva Mayoría. Constantemente están torpedeando y poniendo problemas a los proyectos, con ánimo muy poco constructivo y sobre todo en la Cámara de Diputados. Espero que esa no sea la actitud que vaya a tener en lo que viene, porque Chile necesita, más que nunca, que todos los que estamos en política estemos a la altura de las circunstancias. Lo he planteado: la única manera que veo de salir de esta crisis económica y social que arrastramos ya desde octubre es con un pacto social amplio en donde participen todos. Pero eso se va a lograr solo en la medida que haya madurez y alturas de mira. El ejemplo irlandés o neozeolandés requirieron de oposiciones responsables, maduras, de líderes sindicales, empresariales, a la altura. Eso permite, primero, que se entienda que los problemas no se van a solucionar de un día para el otro. Segundo, tener un horizonte claro en que el país se pone para ir avanzando y solucionando las modernizaciones y los problemas que más afectan a la ciudadanía y eso hace necesario dejar de lado la trinchera. Yo por ahora veo mucha trinchera y poco ánimo de hablar en la política con mayúscula.

—¿La pandemia se avizoró en su inicio como un buen escenario para justamente lograr ese pacto social del que habla usted?

—La crisis social más la pandemia deberían producir el escenario adecuado para eso. Si no logramos ahora con la crisis económica más grande desde la crisis del 29, Chile nunca va a salir adelante. Si no somos capaces ahora, es una señal clara de que estamos condenados al subdesarollo permanente, pero tengo fe en que sí vamos a poder. Me he reunido con líderes de la oposición y hasta el minuto todos están dispuestos a conversar y a sumarse. Espero que cuando tengamos que concretar, cuando el Presidente -porque lo he hablado con él- convoque a esto o lidere esto, vamos a ser capaces de estar a la altura del desafío. Para mí que viví la crisis del 82, que sé lo que es tener un padre cesantes por meses, por años, yo de verdad tengo temor de lo que viene. Me duele porque al recordar lo que nos tocó vivir a muchos, a mí me se me aprieta la guata pensando en lo que se nos viene por delante y me preocupa que muchos jóvenes parlamentarios de todos los sectores, pero sobre todo del Frente Amplio, no tienen idea lo que es vivir una situación como esa, porque no la vivieron, no la sufrieron.

—Dice que ha conversado con líderes de oposición, ¿se refiere solo a integrantes de la ex Nueva Mayoría o también del Frente Amplio?

—He conversado también con algunos líderes del Frente Amplio y al menos tienen buena disposición a sentarse a conversar. Sentarse a conversar obliga a estar dispuesto al diálogo. Yo tengo esperanzas de que estemos a la altura desde el Frente Amplio hasta los partidos de centroderecha, pero también hay que ser pragmáticos y entender que probablemente haya un 80% de acuerdo y un 20% que va a estar siempre oponiéndose a todo o siempre esperando lograr todo. Los maximalistas vamos a tener que, en algún minuto, si es que esto se logra, prescindir de ellos, porque no se va a poder avanzar. Ojalá se pudiera avanzar con el 100% de la gente, pero es bien difícil. 

—¿Cree que la crisis económica puede reavivar el estallido social?

—Por supuesto que puede reavivarlo. No hay duda, porque se van a agudizar las demandas, porque se van a acrecentar las molestias, los malestares, porque se van a agudizar también los contrastes entre los que tienen y los que no, y los que tienen espalda económica para enfrentar una crisis con los que no tienen capacidad y los que lo van a pasar mal… y los que van a pasar hambre y se van a hacer realidad probablemente mucho de los temores de la gran clase media chilena que es retroceder todo lo que con mucha dificultad se avanzó. Entonces la crisis económica perfectamente podría rebrotar el estallido social, y con más fuerza contra todo el sistema.

—¿El Gobierno está consciente de ese eventual escenario? 

—Sí, yo veo al Presidente muy consciente de los riesgos, de lo que se avizora. La persona que tiene más claro el panorama de cómo enfrentar esto en materia económica y social es el Presidente Piñera. Yo he conversado harto de esto con él y lo noto extraordinariamente claro y preocupado y afectado por lo que se viene, pero a la vez lo noto tranquilo; es la persona idónea para el momento que se viene. 

—¿Y la nueva nornalidad puede desatar también nuevas propuestas o el mismo estallido? La oposición sostenía esa tesis….

—Es evidente que si nos producen contagios masivos o una explosión de contagios, colapse el sistema de salud y empezamos a tener decesos de manera importante, eso puede generar una explosión. No hay duda. Pero espero que no estemos en ese escenario. El Gobierno ha manejado todo esto muy bien y eso es lo que a mí me hace plantear que seamos extraordinariamente prudentes con lo que vamos a hacer.

—Además del pacto social, ¿qué soluciones ve para no caer de nuevo en este estallido?

—Deberíamos avanzar en reformas específicas como la reforma previsional, de una vez por todas, advirtiéndole a la ciudadanía que esta es la primera gran reforma, pero en materia previsional estoy seguro que vamos a tener que hacer tres o cuatro cambios profundos en adelante y hay que ponerle fecha. El Estado va a tener que hacerse responsable del pilar solidario intergeneracional que hoy día está en la propuesta. Se le carga completo a los trabajadores con contrato de trabajo. Vamos a tener que avanzar en un plan de salud más universal incluso del que se plantea en el último proyecto del Gobierno. En eso recojo el proyecto que tenemos en RN con el exministro Santelices, que se ha conversado con los lineamientos de la OMS, etc. Vamos a tener que avanzar en propuestas tributarias más innovadoras. Tenemos que avanzar en un estatuto laboral más moderno, hay muchas cosas que van a estar probablemente dentro del marco de discusión para transformar a Chile de una vez por todas en un país desarrollado. Que era ya la idea que venía de la crisis, pero ahora además para sortear la crisis económica que se nos viene.

—¿Cree que en antes de la pandemia se hicieron cambios importantes en línea con las demandas sociales? 

—Sí. Cuando la gente empiece a notar el impacto del comprador estatal en materia de medicamentos para bajar los precios, cuando ya la gente vaya sintiendo cómo crece la pensión básica solidaria, cuando la gente -la que está hoy ganando el mínimo-, sienta en el bolsillo el mínimo garantizado que fue un tremendo esfuerzo fiscal, cuando la ciudadanía, ojalá, aprobándose la reforma previsional, vea que realmente aumentan las pensiones de la clase media, ahí se va a notar que hubo una respuesta a las demandas del estallido social. 

“No se puede detener el proceso constituyente”

—El senador UDI Juan Antonio Coloma dijo que esta pandemia demostró que no hay que cambiar la institucionalidad del país, que no se ha cambiado ni una coma de la Constitución y esto ha funcionado positivamente. ¿Lo comparte?

—Hay que tener cuidado con esa afirmación, porque buena parte de la institucionalidad que está funcionando es con Estado de Emergencia. En situaciones normales, el Estado no puede intervenir como lo está haciendo hoy para dar soluciones a emergencias como la sanitaria. Efectivamente esta Constitución ha sido buena, la institucionalidad ha sido buena, pero tiene problemas. El rol subsidiario del Estado está en negativo y no puede entenderse el rol del Estado solo en negativo cuando está muy escuetamente puesto en nuestra Constitución. El pacto social va a ir acompañado, quiéranlo o no, de una nueva Constitución que reconociendo mucho de lo avanzado hasta hoy -o prácticamente todo porque está garantizado que mediante la vigencia de los tratados internacionales no se va a pasar por sobre una serie de derechos adquiridos- esta será una Constitución dada en democracia y eso es lo que están pidiendo muchos chilenos.

—¿Cuál es su diagnóstico en torno a la realización del plebiscito? Sigue rondando la idea en la centroderecha de un próximo Congreso Constituyente… 

—Me llama la atención que los que tuvieron una actitud más dura de que estaban seguros de que la mayoría silenciosa les iba a permitir ganar el plebiscito hoy son los que están pidiendo no hacerlo. Están aludiendo al gasto que se va a hacer con el plebiscito para poder justificar no hacer un plebiscito en donde hasta el último minuto señalaron que se iba a ganar con holgura. El plebiscito debería hacerse, es necesario que la ciudadanía se pronuncie sobre si quiere o no una nueva Constitución. Ahora, de no hacerse el plebiscito, tengo mis dudas de que la solución sea encargarle al Congreso, con las reglas actuales, con los quorum actuales, redactar una nueva Constitución. Es un tema que habrá que discutir en su minuto. No hay duda, eso sí, que a más tardar en julio tenemos que hacer un análisis sanitario que nos permita mirar con frialdad si están las condiciones para que millones de personas salgan a votar en octubre. Eso hay que analizarlo, pero no significa detener el proceso constituyente. Yo sé que hay muchos que han enlodado y que han intentado denostar el acuerdo del 15 de noviembre, que quisieran aprovechar esta pandemia para retrotraer todo a fojas cero, pero lamentablemente eso es no entender nada de lo que pasa con la ciudadanía, que si bien no quiere llevarnos a un modelo socialista a la chavista bolivariana, tampoco está dispuesta a que las cosas se queden como están. Y bueno, la fuerza de los hechos va a llevar a esto en el cauce que ya está encaminado. 

—¿Ve a figuras de su sector que estén empujando con fuerza detener el proceso constituyente?

—Hay un grupo duro que está en eso. Legítimamente, hay otro sector de mi partido que tiene dudas en términos sanitarios y eso es legítimo, pero hay darle una lectura más profunda a lo que pasó desde octubre en adelante y es más yo quizás -más allá de los libros que se han publicado en estos últimos meses- yo los invitaría a leer los informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo que relata con pelos y señales por qué se produjeron los malestares, dónde están los problemas, dónde están las desigualdades, dónde está la incomodidad de la gente. En algún minuto un rector muy conocido de una universidad le enrostraba a Fernando Paulsen que no entendía la desigualdad porque era normal tener un auto distinto más caro, uno que otro; o que tuviera un reloj más caro uno que otro; y yo difiero con el rector: la gente no tiene molestia con esa desigualdad, lo que le molestan son otras desigualdades como la de oportunidades, en el trato, en la dignidad, de aquella persona que no tiene ningún temor en enfermarse y la otra que tiene pavor de enfermarse de lo más chico, o que haya un 10% de los chilenos que no tienen ningún inconveniente con la vejez y hay un 90% que tiene temor de cómo va a enfrentar su vejez en términos económicos.

—¿Esa minoría se siente también en el Congreso?

—No. En el Congreso se ha dado este diálogo con una bastante altura.

—¿Cree que la preocupación del Presidente que ha manifestado en torno a la existencia de muchas elecciones en poco tiempo puede reflotar en ese sector su intención de no concretar el plebiscito?

—Puede ser, pero ya están las elecciones. Se buscó un calendario lo más holgado posible. El Servel nos pidió no hacer primarias (gobernadores y alcaldes) y prácticamente todos los partidos estuvimos de acuerdo. Hubo un partido de mi coalición que insistió en hacer primarias, ojalá tenga hartas candidaturas a primarias para demostrar que tenía sentido esto, pero fuera de esa elección, no sé cuál otra no podríamos haber hecho.

—¿RN está de acuerdo con la idea de atrasar la elección de gobernadores regionales y hacerla coincidir con la presidencial?

—Parece razonable que la elección del gobernador regional se haga en conjunto con la presidencial a estas alturas, sobre todo para que la segunda vuelta de gobernador regional, si la hubiere, fuera una elección conjunta con la segunda vuelta presidencial. Pero a estas alturas veo difícil que se logre acuerdo en eso. 

—¿Se ha discutido en RN?

—Se discutió en su minuto, cuando estuvo la posibilidad de lograr este acuerdo. Yo dejaría el calendario tal como está.

Errores comunicacionales

El diputado Desbordes no ha estado de acuerdo con un regreso “masivo” de funcionarios públicos, porque, dice, “eso le va a meter presión al sector privado y antes del peak a mí me hace ruido”. Recalca en varias ocasiones que el Gobierno debe ser prudente para no enlodar la buena gestión de la crisis. “Uno quisiera que al menos haya un poco de más conversación, de explicación y no terminar enterándonos por los medios de la mayoría de las medidas”, dice sobre la misma medida.

—¿Cómo se explica que en las próximas dos semanas se espere el peak, como lo ha repetido incansablemente el gobierno, y a la vez se llame a una nueva normalidad?

—Hay que tener cuidado con los riesgos que se corren. La nueva normalidad, bueno, para los adultos mayores será hasta bien entrada la primavera, y otra cosa distinta es el retorno masivo de personas a sus labores. El Gobierno debe explicar esto de la nueva normalidad, porque las personas vamos a tener que adoptar una serie de reglas que no eran habituales. Yo creo que es un riesgo alto hacer regresar a muchas personas a sus labores en el sector público porque eso le mete presión al sector privado y reincorporar a mucha gente al mismo tiempo que se están produciendo las semanas más complicadas puede producir una explosión en los contagios. Yo no soy especialista, pero todos estamos atentos a lo que está pasando en el extranjero y tenemos la posibilidad de hacer Taiwán o ser Nueva York y yo no quisiera ser Nueva York.

—¿Cuál es su evaluación de la gestión del titular de Salud, Jaime Mañalich, luego de que esta semana cometiera una serie de errores? 

—Su gestión la evalúo bien, y hemos apoyado todas y cada una de sus medidas. En términos comunicacionales, no hay duda: no ha estado bien. Quisiéramos que se concentre 100% en el tema de salud, porque las polémicas no le hacen bien a la gestión que él debe encabezar. Él decía que él es un cirujano y que da lo mismo si es cirujano simpático o pesado, claro, no es así. A lo mejor ahí está el error. Él no es cirujano, es ministro de Estado y como tal debe mantener buenas relaciones con las demás autoridades estatales y además debe tener mucho cuidado con lo comunicacional. Él señaló también la semana que a él no le importaban las encuestas porque no era candidato. Yo creo que allí hay otro error porque uno no necesita ser candidato para ser prudente en estos momentos y pienso que sí le deberían preocupar las encuestas. Las encuestas que evalúan cómo está el Gobierno son importantes, son la foto de lo que está pasando en el día y uno debe tener cuidado con lo que piensa la ciudadanía. Hay que atender y escuchar las encuestas, no podemos preocuparnos solo del buen desempeño técnico, porque si eso no trasciende, no se entiende por la ciudadanía finalmente el resultado es que la gente termina evaluando mal al Gobierno.

—¿Le han pedido al Presidente explícitamente que el ministro repare estos errores?

—Todo lo que le pedimos al Presidente es privado, pero no hay duda de que se ha planteado la preocupación de los partidos por el tema comunicacional y por la buena relación que debe haber entre el Ejecutivo y sus distintas autoridades, con parlamentarios, alcaldes, etc.

—El senador Jaime Quintana (PPD) afirmó el martes en la sesión especial por el Covid-19 que el ministro acrecienta la incertidumbre de la pandemia. ¿Cree que Mañalich debe dar un paso al costado? 

—No. Yo creo que no acrecienta la incertidumbre, esa es una exageración, y no creo que la solución sea sacar al ministro, por ningún motivo. Yo creo que lo que tenemos que lograr que el ministro se concentre 100% en su labor y en lo comunicacional se atenga a lo que es la labor ministerial. Yo creo que no es la solución para nada sacarlo.

—¿El ministro tiene buena relación con los partidos, buena comunicación al menos?

—Yo he mantenido siempre una relación cordial con él. No tengo problemas con el ministro de Salud.

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